lunes, 8 de diciembre de 2008

E

No me había dado cuenta de la humedad del piso, por la pasividad que poseía mi andar, temeroso e invadido por los estruendos que oía del cuarto de al lado, apague la linterna y el pasillo quedo completamente oscuro (grave error) esto solo genero agudizar mi escalofriante miedo, el cual parecía estallar con cada latido de mi corazón, retumbando sin parar en las extremidades de mi cuerpo, yendo y viniendo atravesandome como ráfagas de electricidad. Quede paralizado, convirtiendo todo intento de andar en una especie de parodia doblemente cómica muy parecido al de las crías recién nacidas, con pisadas inútiles, llenas de tierra, ¿llevada al hocico balbuceante desprovisto de su futura armadura.

Me mantuve totalmente idiotizado de pavor, perdí la noción del lugar en el que me encontraba, no pude moverme un solo centímetro invadido por la preocupación de lo que descubriera a mi alrededor y no lo pudiera ver, que de pronto me topara con algún cuerpo extraño, sin saber cual seria su origen. Estuve tembloroso un rato, tratando de recordar donde estaba, si era un sueño o estaba despierto, ¿pero donde estaba? y por que le tenia miedo a ese estado en el que me encontraba, de pronto unos gritos me llevaron a un viaje del cual yo sentía que había partido pero el cual no había finalizado aun en mi memoria , reconocí que entre las manos poseía un aparataje que podría ser una linterna, la palpe buscando un botón ó algo similar y la prendí de casualidad, fue como la vida, la que poseemos sin darnos cuenta, un día de pronto estas acá en el mundo de los mortales sin explicación sensata y no me refiero a las teorías científicas de nuestro yo, sino cuando es que nuestro yo elige venir o ir, que día? fue como si volviera a aparecer en mi primer viaje todo estaba como en la ultimas visiones que tuve proyectadas por la luz de este aparato. Al prender la linterna escuche más fuertes los gritos que se desvanecieron antes, en mi ceguera, pero ya hallaba un contexto visible de mi estado pero esto no me garantizaba si mi cuerpo estaba dormido y era la creación de mi subconsciente en un sueño o simplemente despierto en la realidad cotidiana. Unos golpes se abatieron contra las paredes de la parte posterior del pasillo, me propine con un pequeño espasmo, ya no escuchaba claramente el griterío, pero no podía reconocer si las voces eran masculinas por el grado de voz o en que idioma discutían era totalmente ajeno a bese espectáculo y ya no sabia que hacer que tipo de reacción se puede tener ante algo culturalmente intendible y si era una pareja que se estaban amando o masacrando? que hacer ante la mirada de un ser que camina por la misma vereda que tu y con un simple reojo te seduce, pero no puedes entender que es lo que te atrae de ese ser, lo inexplicable talvez, el no encontrar un sexo definido en la creación de otro ser viviente es lo mas curioso que pude apreciar. Me hallaba consternado frente a esta ocasión sentía algún tipo de atracción por estos alaridos casi irreconocibles, sentía cierta experiencia cercana a lo sublime y mi precariedad visible me mandaba a una dimensión opuesta a la ornamentalidad de ese viejo pasillo, me decidí volver a mi habitación me moje los pies con una solución espesa y viscosa, olvide repentinamente esa humedad que podía percibir en mi primera partida pero había pasado a ser un hecho sin importancia y trivial ,para mi era normal sentir esta humedad cotidiana que se vive en un cuarto de hotel limeño con piso de madera que parece ponerle un ritmo criollo a nuestro andar.

Entro una fuerte brisa que me obligo acercarme hacia la ventana para cerrarla, la calle permanecía oscura y desabitada como suele ser a partir de las 10 de la noche en estas épocas, mi ciudad se vio colmada de ataques insensatos y progenitores de muerte, enmascarados (colgados de la bandera roja) como ladrones que se avergüenzan de sus grandes delitos, pero no mas grandes que su vergüenza, los mas fracasados impostores que corren como un niño después de prender el cuete en la hormiguera.

Cerré la cortina para no contaminarme de tanta soledad y obté por una mas cercana, la ligera iluminación podía mostrarme reflejado en el espejo de mi jaula de placeres, mire mis pies y estaban embarrados por una sustancia oscura pensé que mi suciedad seria producto de la grasa o kerosene que servia para mantener mi altar leve mis dedos para identificar que era lo que me había helado y llevado a un escalofrío pasajero recorriendo como una hormiga por todo mi cuerpo y exterminar con todos mis preámbulos de dicha sustancia aya al simple tacto se adherió como un estiquer a las yemas de mis dedos y cuestiono mi tranquilidad para este rato los bullicios de al lado habían cesado y todo era ya muy apacible, una noche mas, muy parecida a la tranquilidad supuesta que se tornaban en los albergues de estudiantes provincianos.

Me levante de nuevo en busca del baño comunal, me dirigi al pasillo, las luces estaban encendidas como nunca es algo muy raro esto me pregunte ni una sola noche desde mi estancia había gozado de la luz eléctrica de este el baño estaba muy limpio otra cosa muy rara, tampoco nunca había gozado de tanta higiene en el cuarto de desembarco así que miccioné y volví rápidamente a mi habitación, cuando me eche pensaba quedar derrumbado por un sueño funesto pero la cama estaba mojada y de un brinco me aparte que carájo? fue mi única interrogante.

De pronto todo volvió a las tinieblas y unos gritos parecían acercarse a mi puerta, me asome por la ventana y ahora la calle que permanecía limpia de transeúntes, se veía colmada de gente, alborotados de licor, mujeres que ofrecían sus huecos mojados de placer masculino al mejor postor.
Golpearon la puerta rápidamente dirigí la mirada angustiada a ese sector callado consternado y suplicando interiormente a cualquier fuerza suprema que se llevara lejos todo el espanto que poseía mi indeñable cuerpo , permanecí callado y sigiloso unos minutos esperando que no se reiteran esos golpes que mortificaban mi existencia, como defensa cerré mis ojos angustiados aprensando los labios entre los dientes forcejeaban un momento y se repitió como si reventaran una dinamita cerca de mis tímpanos provoco una sordera y propino a mi cuerpo se desvaneciera de una irreparable caída de milagro sobre la cama, perdí el conocimiento toda la madrugada, pues cuando me di cuenta de todo lo que pasaba fue gracias al sol que me despertó porque parecía quemarme los parpados resecos y largos despertándome así del estado degenerado en el que me encontraba, me asome rápidamente por la ventana y parecía ser un día normal, por la postura del sol aparentaba ser las dos de la tarde y las personas iban y venían haciendo sus quehaceres cotidianos quede meditabundo tratando de cavilar lo sucedido la noche anterior pero no encontraba respuesta alguna solo me quedaban algunos rezagos de ideas almacenadas en mi memoria pero no ayudaban a encontrar una explicación sensata a mi cuerpo todavía tembloroso y de reojo me pareció ver el reflejándome mi presencia levemente en la ventana pero mi cara estaba como manchada quede sorprendido de este espectáculo mire mis manos y tenia sangre reseca esto acelero los latidos de mi corazón y todo esto fue empeorando mientras veía el piso y toda mi ropa con manchas negras por las coagulaciones de sangre, sentía molestamente que traía residuos de comida o algo parecido entre los dientes, metí la mano para tratar de extirpar la molestia, pero se resbalaba entre mis dedos sentía la encías inflamadas así que me acerque rápidamente al espejo para ayudarme con algún instrumento que me sea útil pero mi sorpresa fue nauseabunda totalmente asquerosa, vomite al ver que mis labios estaban totalmente carcomidos podía verme las encías y los dientes negros por la sangre en la boca solo tenia residuos que antes habían sido mis labios. Fue cuando recién entendí lo que había pasado la noche anterior. Todos los griteríos y los golpes habían sido míos la humedad de la cama y del piso era la humedad de la sangre que salpicaba de mi boca. Los golpes en la puerta tal vez habrían sido de algún vecino que trataba de ayudarme espantado por el escándalo que yo había organizado en mi inconsciente..

lunes, 24 de noviembre de 2008

EL GURU

Cuando me di cuenta que habrían días en los cuales pasaría por la devastadora hambre, fue cuando me decidí a aprender a ayunar, así ya no tendría problemas intestinales y recurriría a coger una botella de agua o beberla de algún puquío, mi viaje fue muy largo llegue a olvidar muchas veces de donde venia y a donde me dirigía pero siempre me encontraba al lado de mis pensamientos , ahora era yo el que tenia que buscar las respuestas en mi propio ser o tal vez en las plantas que inspiraban la gracia divina de la relajación o el trotar del río que dentro de mis delirios me respondió muchas veces con un salpicón en los ojos y otras haciéndome tiritar de escalofríos cuando el sol se iba a buscar a la luna justo cuando ella venia, era tal disparate pensar que trepado en la cumbre de un árbol estaría seguro, lejos de los depredadores nocturnos, allá arriba solo encontraba picazones e hinchazones que maltrataban mi ganas de perderme en la Palma del ronquido hasta que sentí un empujón , me despertó y no estaba trepado en el árbol , era Ricardo el del empujón pero ese samaqueo cuando se lo reclame el no se movió, es mas ni siquiera me miro estaba abstraído con un libro en la mano, no tarde en darme cuenta que me hallaba en un parque rodeado de pistas y que Ricardo era solo una escultura y mi peregrinaje tan falso como mi ayuno así que tome de nuevo la puta línea 9 y me fui donde doña Julia a que me atienda bien.

lunes, 17 de noviembre de 2008

EN EL CAMINO

Cuando ella se asomo no pensé que mis cualidades de matón y degenerado pudiesen cambiar hasta ese día, y de una forma tan repentina ,nunca mire a una mujer con ternura solo las miraba para saciar mi hambre visual y mi apetito por la polución diurna, eso si tenían que estar bien servidas como los platos de doña julia que eran los único capaces de empacharme y mandarme a un sueño profundo.Pero Maria era todo lo contrario era muy delgada de piernas largas y ojos claros un verde tan hipnotizador como la hierba que tanto me gustaba tener entre mis manos, fue así que pensé que próximamente ella estaría tejiendo y curando mis futuros despegues cuidando de mis caidas.